Todos nuestros viajes son a medida, pero un viaje privado va un paso más allá: sin excursiones ni traslados compartidos, sin horarios fijos salvo los que marque una aerolínea. Os reciben en la puerta del avión cuando el aeropuerto lo permite, os desplazáis en vehículo privado y salís en un barco privado con una tripulación que sabe dónde estarán los demás y va a otro sitio.
Los viajes privados encajan con familias que quieren moverse juntas sin esperar a desconocidos, con parejas que valoran la intimidad y con quien simplemente prefiere su propio ritmo. Nos ocupamos de lo difícil de organizar desde fuera: chárteres entre islas, guías para intereses concretos, necesidades alimentarias como el halal (lo organizamos donde hay opciones y os decimos con franqueza dónde son limitadas) y una línea directa con nuestro equipo durante todo el viaje.